| Peso | 250 g |
|---|---|
| Dimensiones | 14 × 1.4 × 21 cm |
| ISBN | 978-968-9745-18-1 |
| Dewey | 363.70526 H292 |
| No. Edición | 1 |
| Fecha de edición | septiembre 2026 |
| Año | 2026 |
| Editorial | Miguel Ángel Porrúa |
| Encuadernación | Rústica |
| Serie | Medio Ambiente y Ecología |
| Materias | (Acuerdo de París (2015) — Avances y retos) (Cambio climático — Aspectos políticos — Cooperación internacional — México) (Política ambiental) (Derecho ambiental) |
| Autor |
Haro Bélchez, Guillermo |
•Balance climático
A 10 años del acuerdo de París
En 2015 se cumplieron 10 años del Acuerdo de París, cuyo objetivo principal es que el aumento de la temperatura del planeta al final del siglo se mantenga por debajo de los 2 grados Celsius y, de ser posible, en los 1.5 °C. Para lograrlo, los 194 países firmantes se comprometieron a reducir significativamente sus emisiones de gases de efecto invernadero hacia 2050, previa evaluación de los avances en 2030.
Los impactos del cambio climático se han intensificado por las actividades humanas emisoras de gases, entre las que destacan las derivadas de la quema de combustibles fósiles —carbón, petróleo y gas natural—, cuyos efectos desencadenan fenómenos naturales que comprometen el futuro de la humanidad. Seis de los nueve límites planetarios ya han sido superados; 1.2 ºC de aumento promedio de la temperatura global desde la era preindustrial; 75 por ciento de la superficie terrestre ha sido degradada; 66 por ciento de los océanos acumulan contaminación, sobrepesca y plásticos; un millón de especies podrían extinguirse en la próxima década; 50 por ciento de los bosques ya han sido destruidos y un 40 por ciento de la población mundial vive en regiones con estrés hídrico severo. Para revertir esta situación se requiere una mayor ambición en las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés). La solidaridad climática debe ser un deber compartido.
Ante la creciente emergencia climática, son necesarias nuevas alianzas regionales, apoyadas en la permanencia del multilateralismo y de un orden internacional basado en reglas que evite el atropello de los principios de la ONU, ya sean los de la integridad territorial y la soberanía, o los derechos humanos, en un mundo actual que gira desafiante de la razón, con retrocesos democráticos, políticas retrógradas en derechos civiles, garantías laminadas y utopías regresivas y anticuadas.
La Unión Europea y América Latina deben fortalecer sus vínculos mediante una mayor cooperación de largo plazo que permita consolidar su resiliencia estratégica. Es una obligación conjunta con el futuro de las generaciones jóvenes del planeta.

